lunes, 20 de abril de 2009

(No sabemos el titutlo) By Karen vera espinoza

CAPÍTULO I
LA VISITA A RENEÉ


Supuse que después de dos años, y considerando que hace uno que acepté a Jake –como novio-, no estaba bien que siguiera pensando en Edward, sin embargo, no podía evitarlo, y peor aún, todavía resultaba dolorosa su ausencia. Creo que Jake, a momentos, lo sospechaba, pero yo intentaba con todas mis fuerzas tapar mis verdaderos sentimientos, simplemente porque Jacob no se merecía mi infidelidad, aunque fuera de pensamiento. Èl se quedó conmigo después de que Edward me dejó…me acompañó siempre y su cariño fue incondicional; secó todas mis lágrimas sin preguntar –aunque las del alma nunca pudo-. Me acompañó en toda la agonía que trajo consigo el que él me dejara. Aunque todavía me duele pensar en ese momento lo recuerdo con nitidez, ahora con la cabeza más fría y el corazón cicatrizado, con un queloide gigante, pero sanando…Pero sí, después que me dejò, en el bosque, lluvioso, húmedo y solitario, que no me quería, quedé absolutamente en estado shock, tratando de entender lo incomprensible y de procesar las palabras que parecían puñaladas rasgándome la piel y destrozándome el alma. Dolía y lloré mucho, mucho, pensé que me iba a morir, que no podría subsistir y que era sólo cuestión de horas que viniera la muerte a buscarme, pero fue aún peor…seguí viviendo y conmigo el tremendo agujero que dejó Edward.

Sin embargo, encontré a Jake, que me abrazó con todo su esplendor y curó las heridas de mi corazón. Con él aprendí a reír de nuevo. Me acompañó en todas mis travesuras y me salvó de la muerte en el acantilado. Tampoco sabría cómo vivir sin él.

Además, Charlie estaba feliz con su nuevo yerno, decía siempre -ahora si que estamos en familia Bella. Jacob es un hombre para ti-, y creo que en parte tenía razón. No debía seguir pensando, me hacía mal y tenía que terminar de pensar en él. El próximo año tenía que entrar en una universidad y tenía que elegir una carrera para estudiar, estaba barajando Literatura, porque siempre me ha gustado leer y escribir también.

Mi madre está muy bien junto a Phil y me pidió que los fuera visitar a San Francisco, donde estarán un tiempo, después de que Phil firmara como profesional y después de estar un tiempo en Jacksonville …Además, Reneé piensa que el próximo año puedo nuevamente volver a vivir con ella, así que me pidió que los fuera a visitar. Según me cuenta, la casa es grande, con cuatro habitaciones y tres baños, y a modo de tratar de convencerme de irme con ellos, me dice que mi dormitorio es muy amplio y con un baño igual, en éste, todo sólo para mí. No obstante, estoy en una disyuntiva absoluta porque no quiero dejar a Jacob y a Charlie solos en Forks, sin embargo, mi padre me dice que vaya, aunque sea a probar suerte a San Francisco –sé que el sabe que todavía pienso en Edward y el cree que yendo para allá me puedo olvidar de él-. Jake por su lado me suplica que no me vaya – en ocasiones trata de ignorar la idea de que debo estudiar e inevitablemente me tenga que ir de Forks, pues aquí no hay universidades- para el distinto, debe seguir en la reserva y su vida es preservar la raza y cuidar de cada uno de los quileutes. Para mí es diferente, por eso, reservé pasajes para el próximo fin de semana a San Francisco, para ver qué pasa por allá y si existe la posibilidad de vivir en esa ciudad, durante mis años de universidad al menos.

El vuelo era para el sábado a las 7 de la mañana y a las 11, me recogería Reneé junto a Phil en el aeropuerto.

Bajé del avión y ahí estaba Reneé, parecía más joven de lo habitual, con sus grandes ojos celestes, tan expresivos y cariñosos. Nos dimos un fuerte abrazo, me besò la frente y con su mano derecha cogió mi pelo, lo enrrolló y puso delante de mi hombro izquierdo. Pasó su mano derecha sobre mi cintura y nos fuimos caminando entre la muchedumbre del lugar.

Mientras caminábamos abrazadas, y empezó lo que temía, un sin número de preguntas, aunque no tan al hueso como yo pensaba, pero sabía donde quería llegar.

-¿Cómo has estado Bella?
-Bien mamá, extrañándote un montón, pero bien.
-¿Cómo ha estado Charlie?
-como siempre, con muchas ganas de que viniera a visitarte…
-He hablado con él varias veces y estamos de acuerdo con que podrías venir a vivir conmigo, a penas comiences la universidad. Aquí existen varias opciones Bella, es cosa que te decidas.
-Lo sé mamá pero tengo amigos en Forks…
-¿y además está Jacob cierto?
-Si, bueno, no te puedo mentir, quiero mucho a Jacob y estamos muy acostumbrados a estar juntos…No sé, quizás debería pensarlo mejor.
-Pero Bella…
-Mamá, déjame pensarlo y te respondo ok.
-Está bien, esta bien, no te voy a seguir presionando con este asunto, pero ya sabes…es por tu bien -se desligó de mi brazo y me miró frente a frente con esos firmes ojos azules, que cuando quieren, intimidan a cualquiera- mejor alejarse de todo indicio o recuerdo pasado…lo sabes bien Bella.
-Mamá, ya es pasado…-mencionar esta frase era como si las palabras estuvieran grabadas y con sólo presionar play, aparecieran como escudo de defensa para cualquier otra pregunta relacionada con el tema-.

Cuando llegamos a casa de mi madre, estaba Phil esperándonos para almorzar. El había cocinado y cuando entramos me dio un gran abrazo, que llegó a dejarme sin aire –Bienvenida Bella, te estábamos esperando-. Corrió a tomar mi maleta y mi bolso de mano para llevarlos a mi habitación. En tanto Reneé me hizo un tour por la casa: primero me mostró el living, era grande y bastante minimalista, como todo lo que tuviera que ver con Reneé –yo creo que en el fondo era por comodidad, para no tener que embalar tantos adornos cuando se tuvieran que cambiar-. Había un sofá café moro grande, de tres cuerpos, con dos cojines cuadrados de color calipso; una mesa de vidrio en el centro y dos silloncitos pequeños más, del mismo tono. Las cortinas eran blancas y tenía una chimenea, que parecía no haber tenido mucho uso. En la habitación contigua estaba el comedor, era cuadrado de madera con un vidrio del mismo porte encima. La cocina era bastante grande, con muebles café, bastante elegantes y un gran comedor de diario. Era de murallas, techo y cerámica blanca en el piso. El dormitorio de Reneé era blanco entero al igual que en el resto de la casa y de proporciones medianas y con un lindo baño en el interior. Los otros tres dormitorios eran de tamaños medianos y blancos, exceptuando mi habitación que estaba pintada en amarillo, es del color del sol para que te alegre la vida Bella, dijo Reneé sonriendo. Finalmente los otros dos baños, iguales, de color tierra, muy lindos y un maravilloso jardín con rosas rojas, es el color del amor Bella, quizás tu media naranja esté cerca de aquí cariño –Reneé tenía una fijación por encontrarme alguien que me hiciera olvidar a Edward, porque ella lo intuía, ella lo sabía, sabía que aún no lo olvidaba y que estaba muy lejos de hacerlo-.

Los tres nos sentamos en la mesa a almorzar. Reneé no paró de hablar y contarme que había dos universidades cerca, una a quince minutos y la otra a media hora más o menos. Y para el colmo de mi mala suerte, ambas impartían Literatura. Phill y mi madre lo averiguaron todo y me tenía guardada rigurosamente dos carpetas con toda la información. A penas terminamos de almorzar me bombardearon con todas sus ideas, mostrándome todas las bondades de vivir con ellos.

Ya llevaba 8 días con mi madre…y extrañaba bastante a Jacob, aunque nos escribíamos dos veces al día y por lo menos una vez al día hablábamos, en su último mail me escribió:

Querida Bella,

Ha pasado un poquito más de una semana desde que no te veo, creo que nunca estuvimos separados tanto tiempo desde que estamos juntos y te extraño mucho…
Billy visita a diario a Charlie, porque también te echa de menos, aunque te incentiva constantemente a que vivas con tu madre… A veces me cuesta entenderlo.
Aquí en la reserva está todo tranquilo, bueno desde que se fueron los “innombrables” tenemos menos trabajo aquí, tú lo sabes.
Ahora que no estás he pensado… que quizás…no sé…podría dejar la reserva…no lo comentes con nadie eso si, no todavía, porque tengo que pensar cómo decírselo a Billy.
Lo más probable es que tú te vayas de Forks a vivir con tu madre y alguna vez Charlie me contó que había hablado con Reneé y nos podían recibir a los dos si Billy lo permitiera…no sé…a lo mejor podría terminar la secundaria y después entrar a la misma universidad que estás tú, el próximo año…No quiero que nos separemos…Te quiero mucho de verdad Bella, creo que más que eso.
Espero tu respuesta y ojalá sea en persona.
Un beso,

Jacob

¡Oh no! Jake quería dejar todo en Forks y venirse conmigo. Billy me odiaría de por vida, le iba a quitar a su hijo y además él iba a terminar con una descendencia llena de tradiciones. No lo podía permitir…tengo que hablar seriamente con Jake y mostrarle todos los puntos de vista. Voy a tener que volver lo más pronto a Forks antes que Jacob cometa una estupidez por mi culpa. Ups!!! Charlie, Charlie, dice cualquier cosa con tal de sacarme de Forks. También tendré que hablar muy enserio con él.

Le dije a mi madre que me tenía que ir luego a Forks y le conté algo del mail que me había mandado Jake y me dijo- parece que el pequeño Jacob está bastante enamorado de ti Bella-. Por favor mamá, no lo comentes con Charlie, debo hablar antes con Jake.

-De todos modos Bella podemos recibir a Jacob junto contigo el año que viene, tenemos dos dormitorios más disponibles y hay una escuela muy buena aquí cerca. Siempre y cuando sea lo que tú quieras…-
-No mamá no quiero que Jacob se venga para acá por ningún motivo, eso significaría que tiene que abandonar todas las tradiciones de los quileutes y eso no me lo perdonaría jamás-
-Tú no lo amas Bella ¿cierto?
-eee…mamá, no es eso, es sólo que no quiero que lo haga. No corresponde…no me lo merezco.
-Crees que no te lo mereces porque no lo amas Bella. Querida soy tu madre y te conozco, sé que aún amas a Edward y aunque intentes esconder tus verdaderos sentimientos, yo te conozco a la perfección. Recuerda que tu eres parte de mí cariño.

Mis ojos empezaron a estallar en lágrimas. Intenté sofocar mi angustia pero fue imposible…con Reneé frente a mí, tan decidida e interrogándome, no pude más…Ella me abrazo con fuerza y deslizó sus lánguidos dedos sobre mi pelo marrón, algo alborotado y acalló mi llanto con ternura.

Al otro día fuimos de compras con mi madre. Había un nuevo centro comercial a unos minutos de la casa de Reneé, y ella me lo quería mostrar. Pretendía comprarme algo de ropa para llevar a Forks –donde además de Port Ángeles no había nada más donde comprar. A pesar que la ropa no era mi fuerte igual siempre el mismo lugar era tedioso y todo se repetía en el pequeño pueblo- Además, quería llevarle a Jacob un regalo…

Dimos varias vueltas al inmenso mausoleo de la moda y finalmente fuimos al último piso, donde había un café con vista a la ciudad, donde vendían unas limonadas naturales muy ricas –según mi madre-. Ya era de noche, así que decidimos apurarnos…Cuando de repente siento una intensa mirada, fija en mí. Me inquietaba por eso me di media vuelta y vi a una hermosa mujer rubia, más parecida a una barbie que a una mujer de verdad, con los ojos como platos, atónita…Era Rosalie ¡Oh, Rosalie! Dios mío, Edward debía estar cerca, mi corazón empezó a latir de manera desenfrenada y empecé a sentir cómo mi cara se ruborizaba y me faltaba el aire. Reneé me miraba impávida, aún no sabía que sucedía…Quedé paralizada y cuando por fin me pude levantar y dirigirme al pasillo donde estaba Rosalie, viene Emmett y distraídamente la abraza. Junto con él venía una pareja más…¡Oh por Dios! Edward, mi Edward de la mano con una mujer. Una bella mujer, tan linda como Rosalie, con la tez color tiza, ojos color ámbar y el pelo rubio con ondas perfectas. Caminaban juntos con los dedos de las manos entrelazados. Quedé perpleja, empecé a sentir que se movía el piso y el aire se hizo más escaso aún, por un minuto vi entre nubes y pensé que era un sueño. Hasta que lo miré directamente a los ojos, en ese minuto, recién se percató de que yo estaba ahí, tensa, inmóvil, sin alma…Su sonrisa se desvaneció y quedó también paralizado por un segundo…al instante sentí decir mi nombre de la manera más maravillosa que había escuchado en mi vida, de la voz de un ángel, cada letra de mi nombre sonó suave y dulce como la miel, fue entonces cuando dijo:

-B-e-l-l-a- y soltó de sopetón la mano de su increíblemente “bella” compañera.

Sentí como brotaban las lágrimas de mis ojos. Todavía no lo podía creer ¡era una pesadilla! De las peores que he tenido…Él con otra…mi Edward, no podía ser, ¡oh, no!
En ese instante sentí el brazo de Reneé que me tomaba por la cintura y me intentaba mover.

-Bella vamos, Bella no importa, cariño vamos.

En ese instante sonó el móvil de Edward y escuché entre sueños que dijo, ya es tarde Alice…pudiste avisarme antes… nunca me perdonará.

3 comentarios:

  1. wooo karencita... ame tu historia... ¬¬ edward maldito,... y porque haces sufrir a mi Jacob!! (se que aqui no sale nada aún, pero de seguro que me lo haces sufrir mas adelante xD)

    U.U

    Eso... me gustó... rayos... no se por quien votar... aún tengo que leer las de los "otros"... xD

    Nori

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  2. La historia se llama "Mi vida ¿Qué será de ella sin mi Edward"... para que lo arreglen! :P

    Nos leemos!

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  3. eso mismo iba a poner yo liz!!
    jajaj xD

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