… Y allí me encontraba, donde todo comenzó, un sitio un poco oscuro, no había mucha luz pero se observaban ventanas en lo alto de las paredes, pero la luz no era suficiente para iluminar todo el lugar; era como un pasillo, habían muchas puertas color crema, cerradas. De repente, alguien me acompañaba vacilante si dejarme en el lugar, no podía ver su rostro, y eso era frustrante, pero pude captar que era una mujer, una chica estaba a mi lado; se le veía muy suave, a pesar de no poder tocar su piel; vestía de negro, una camisa manga larga con escote y unos pantalones ajustados; su cabello era igual de oscuro y un poco corto, le llegaba al cuello. De un momento a otro, mientras la observaba como cerraba una especie de reja frente a mí, susurraba algo muy bajo, solamente para que yo la escuchara.
- Debes jugar – susurro, con una nota de ansiedad en la voz.
- No entiendo. ¿Qué quieres decir? – murmure, todo aquello me resultaba totalmente extraño.
- Debes jugar, inténtalo – me suplicó, su voz se me hacía dulce, tranquilizante a la vez -, trata de encontrarlo…
Me quede totalmente en blanco; ¿a qué se refería esa chica?
- ¿Que quieres decir? ¿A quien debo encontrar? – sí, aquello era muy extraño, pero mas aun el hecho de no querer preguntar quien era ella, es absurdo, pero no sentía temor a su lado a pesar de todo, era como si la conociese.
Aquella chica no me contestó más, de pronto, ya no estaba a mi lado y nuevas sensaciones me invadieron, mayormente ansiedad al no tenerla mas allí, a mi lado, de alguna manera me sentía segura mas segura con ella, quizás era el hecho de encontrarme en una habitación tan vacía. Sentía la ansiedad creciendo, la desesperación por salir de ese lugar tan carente de emoción, me amedrentaba el hecho de estar allí, sola.
Pensé en las palabras de aquella misteriosa chica, “debes jugar, intenta encontrarlo”, era muy extraño pero sí, sentía esa sensación también, la necesidad de querer encontrar a ese alguien aunque no tenga idea de a quien pudo haberse referido, pero lo necesitaba. Estaba muy confundida en aquel lugar para pensar, no podía aclarar mi cabeza por la confusión que me daba toda aquella situación y lugar, debía salir de allí…
- ¡Vamos!, encuéntralo – pegue un salto en reacción a aquel grito, pero la voz era familiar, era esa chica que hacía unos segundos me había dejado en este vacío pasillo; me sentí nuevamente con desesperación, quería salir de ese lugar, seguir a la chica que estaba afuera – ¡Juega! – gritó nuevamente.
- ¡Espera! – alcance a decir, no quería que se perdiera, no quería que me dejara sola de nuevo. – ¿De que se trata todo esto? ¿Donde estas?
- Busca la manera de salir – me dijo con voz calma -, estamos jugando, ¿no? – todo aquello del juego estaba colmando mi paciencia, no sabia que se refería, solo quería salir de este extraño pasillo -. Encuentra la puerta indicada, tú puedes –murmuro.
No sentí necesidad de seguir preguntando, ella solo me respondería que debía jugar, lo mismo, me daba igual que se fuera y ‘se escondiera’, me sentía un poco irritada por la situación, pero por otra parte mas calma, ella me dijo que debía conseguir ‘la puerta indicada’. Mire hacia delante y observe aquel pasillo vacio, carente de vida, estaba un poco mas iluminado; vaya, debía encontrar la puerta indicada, y habían muchas puertas a mi alrededor; me quede allí, parada en medio de aquel pasillo observando la luz entrando por las ventanillas de aquel lugar.
Vamos! Sal de allí!; Repentinamente, mi cabeza se lleno de voces. Oh no, estoy perdiendo la cordura, ¿qué es todo esto? Sal de allí, estamos esperando por ti! Volvió el murmuro pero esta vez era la de un hombre, a mi mente fugazmente vino una imagen de alguien propio; era un hombre con cabello de oro, tez blanca, con una de las comisuras de los labios hacia arriba mostrando media sonrisa, sus ojos estaban entrecerrados, estaba vestido con una bata blanca, fue lo que entendí a pesar de que se mostraba de los hombros hacia arriba; era muy extraño, ese hombre me pareció muy hermoso y no tengo idea por qué mi mente soltó aquella imagen de aquel desconocido… Todo en este segundo fue muy confuso, me embargo una desesperación histérica por buscar a ese ‘alguien’; no era el hombre que vino a mi mente, estaba segura de eso; no tenia idea quien era, pero volvió repentinamente esa sensación de necesidad, era esa persona que me dijo la chica que encontrara.
Corrí hacia la reja que había cerrado aquella chica, estaba cerrada, como esperaba. No sé por que me fui hacia abajo, como si supiera lo que debía hacer y empecé a doblar las vigas delgadas y oxidadas; las voces seguían en mi cabeza instándome a salir de allí, eran murmuros típicos como si hubiera peligro en aquel lugar pero era a modo de juego, ese era el juego, escapar de allí. Me desesperaba todo esto, al doblar dos vigas me di cuenta que mi cuerpo no cabria por aquel delgado hueco, así que instintivamente tire hacia arriba la reja y esta respondió y subió. Me deslice por aquel escape, no tenia sentido, ella me dijo que debía elegir una puerta y yo instintivamente corrí hacia la reja.
- ¿Qué estoy haciendo? – me dije a mi misma en voz alta. No sabia que hacer.
Mis sensaciones eran similares a una playa turbia, específicamente; el vaivén de las olas de sensaciones, al llegar a la orilla se desvanecen, parecen absorbidas por la clara arena y retroceden pero más atrás le siguen otras.
Tal como acababa de deducir, otra sensación me embargo, a pesar de que las voces cesaron repentinamente al encontrarme en un nuevo pasillo; nuevamente era esa sensación de necesidad, pero era diferente ahora que me encontraba en ese sitio, yo anhelaba a ese alguien, sentía un vacio en mi pecho, me sentía sola, me sentía incompleta. Empecé a correr por aquel nuevo pasillo, estaba más iluminado pero no a causa del sol, era una luz azul. Aquel sitio se me hacia familiar, de repente era como esos pasillos de universidad, algo muy extraño, con casilleros alrededor. Todo seguía con la misma carencia de vida y al recordar esto nuevamente sentí aquel dolor en mi pecho, aquel miedo de seguir en ese sitio. Mientras corría sentía aun mas pena por mi misma, el dolor no me dejaba seguir con aquel paso rápido y desesperado; olvidé todo, no me importaba nada, solo quería encontrarlo, sabia que él era esa parte que me faltaba; al sentir mis pies mas pesados toque mi cara y sentí lagrimas en mi rostro, corriendo por mis mejillas, hasta ese momento no me había dado cuenta de que estaba llorando. Lagrimas de pena, de dolor, me sentía perdida en aquel lugar, pero aun así seguí con pasos alargados por el pasillo, pero de repente este desapareció cuando levante mi rostro a ver donde me encontraba; había salido de ese lugar, pero estaba confundida, la chica no volvió a hablarme, acaso estaba ‘jugando’ bien? Aquello no me parecía justo, este dolor no me parece justo, ¿acaso es parte de todo?
- Quédate tranquila –volví a saltar en cuanto escuche su voz-, no estas sola estamos contigo –me dijo con voz amable. No entendía nada, donde se encontraba ella? No la lograba ver pero la voz no provenía de mi cabeza, estaba segura, no era como esos murmuros confusos. En ese momento me di vuelta tratando de encontrar de donde venia su voz, y ella esta allí bajo una espesa sombra que no me dejaba reconocerla ni observar con claridad su rostro, pero era extrañamente familiar a la imagen del hombre que hace unos minutos paso por mi cabeza, con la tez blanca, piel sueva a la vista… pero eso no me importaba mucho en esos momentos, quería saber de que se trataba el juego, por lo menos a quien debía encontrar y una explicación al vacio que sentía.
- Dijiste que debía encontrarlo, ¿a quien te referías? – pregunte en un murmuro, tenia muchas preguntas en mi cabeza pero en ese momento esa era la pregunta primordial.
- Bueno, debes estar muy confundida con todo esto, pero confía en nosotros –dijo vacilante. Me sentí frustrada al no obtener respuesta, pero el plural en su oración llamo mi atención.
- ¿‘Nosotros’? –pregunté, confundida.
- Escucha, él también necesita, cada minuto y cada segundo –murmuró, sentí los latidos de mi corazón acelerarse-, lo puedo sentir; por eso te apresuro a que lo encuentres, sabrás que hacer en su momento, sabrás como llegar a él sin ayuda de nadie. Veras, él también te anhela, siempre ha sido así. Pero este es un juego por el que debes pasar para poder llegar hasta él – su voz fue bajando hasta llegar a ser un susurro casi inaudible. Sin decir nada mas se levanto y camino hacia mi, pero a pesar de la claridad del lugar su rostro seguía siendo un misterio para mi, era una chica delgada, parecía frágil con su andar despreocupado, era quizás una cabeza mas alta que yo. Se detuvo frente a mí -. ¿Qué esperas para reunirte con él? – espero un momento con el rostro bajo quizás observando mi expresión, no tenia ni la mas mínima idea de mi fachada -. Otra cosa, “nosotros” –inquirió, haciendo notar las comillas de la palabra – somos una familia, te cuidaremos, confía en mis palabras. Sé que exactamente no respondo a tus preguntas, pero sé paciente, estamos unidos. Ahora debo irme, no hare crecer aun mas tu ansiedad.
Mire hacia un lado para tratar de comprender, pero me rendí, no tenia caso, debía conformarme con la consolada explicación de aquella chica. Volví para preguntar su nombre pero ya no estaba allí, frente a mí. Tuve nuevamente la extraña sensación de soledad, pero el dolor cortante seguía constante en mi pecho, no ceso en ningún momento. Me erguí, era momento de andar no podía quedarme plantada allí, quejándome.
Instintivamente camine con pasos largos alrededor de aquella edificación; estaba confundida y no lograba ubicarme a pesar de todo; era una casa grande, color blanco, antigua por su fachada, con un gran jardín que daba a lo lejos con la naturaleza, parecía ser un bosque espeso, algo tenebroso a la vista. ¿Ésta es la casa de la familia de aquella chica?... además, en su momento logre atisbar una cálida nota de posesión en su voz al decir “nosotros somos una familia”… acaso, ¿yo también entraba en ese paquete?...
En todo caso, ¿quien soy yo? ¿De donde vengo? Debe haber alguna explicación, por lógica, pero… no, no poseo conocimiento previo de mi persona, solamente éste mar de sensaciones que me guían por un camino totalmente desconocido.
La espera se hacia mas larga y desesperante, caminaba y trataba de razonar pero sin llegar a ningún lugar, a ninguna explicación, mi mente estaba en blanco cuando intentaba recordar algo, era sencillamente nada. La sensación de soledad y el dolor en mi pecho empezaba a apabullarme, se apoderaba de mis sentidos, no quería concentrarme en el dolor pero era casi imposible, estaba allí. Cruce los brazos alrededor de mi cuerpo, empezaba a hacer frio, hasta ese entonces no me di cuenta que cargaba una chaqueta conmigo, en realidad no se ni qué ropa llevo encima, tampoco me preocupaba saberlo.
Conseguí una puerta blanca, estaba entreabierta y me vi extrañamente intrigada a entrar, al detallar era casi el mismo pasillo del principio, amplio y con puertas alrededor, al final mostraba un cruce, era una especie de “T” que seguía para avanzar por el corredor y justo en la pared de fondo había casilleros, tal como el anterior lugar, ambiente de universidad…
Y en una fracción de segundo percibí exquisito aroma dulce, no existía palabra en mi vocabulario capaz de describir aquel aroma, solamente: exquisito, y se quedaba corto. Penetro en mi nariz colmándome de paz, de alguna manera. Un alivio que no lograba comprender en ese momento y cerré mis ojos. Así como llego el olor desapareció, no quise exhalar el aire, quería mantener el exquisito aroma en mis pulmones, endulzándome; al sentir que estaba perdiendo ese aroma, me embargo una repentina sensación de adrenalina.
- Estoy cerca – me dije, con el aire levemente contenido, exhalando lentamente y abriendo mis ojos poco a poco, no quería salir de aquella ensoñación.
Suspire profundamente en busca del olor nuevamente y lo hallaba ésta vez muy débil, pero allí estaba, emanando de algún lugar, llenándome de vitalidad. Seguí el olor, no podía correr con el riesgo de perderlo, me llevo hasta una reja idéntica a la del otro pasillo, un poco oxidada; diría que es el mismo escenario pero francamente éste me gustaba más.
La reja estaba cerrada y del otro lado estaba esa brillante luz azul, me sentí desesperada, no podía dejar de respirar ese aroma; tire de la reja para tratar de forzarla a abrirse pero era un caso perdido.
Igual que la anterior situación me arrodille para doblar las vigas que me separaban del otro lado, quería destrozar esa barrera; suspiraba cada tanto y deseaba estar allí, con él. La adrenalina se disparo junto con el pánico, al prestar un poco de atención en mi misma, me encontré sollozando nuevamente.
Aquellos segundos se me hacían extremadamente largos…
- Edward! – grite, una parte de mi cabeza, quizás la buena, estaba totalmente confundida por la palabra que acababa de articular en mis labios.
¿De donde salió ese nombre?, me dije a mi misma. Por otro lado de mi cabeza, la parte que perdió la cordura probablemente, estaba totalmente eufórica, en realidad, siempre supe su nombre pero hasta ese momento mi subconsciente no lo quería soltar; ahora solo deseaba seguir llamándolo, se me hacia dulce pronunciar su nombre, como si lo necesitara, como el hecho de respirar. Edward, Edward, Edward.
- Edward! Espera por favor –dije ansiosa, casi gritando, con la voz rota. Aun intentaba doblar las demás vigas y por como suponía, por el caso pasado, tirar hacia arriba -. Estoy aquí, mírame. Te necesito, por favor…
La desesperación aumentaba, y por fin pude doblar tres vigas, tire hacia arriba y ésta obedeció; me deslice por allí y tire la vista hacia la derecha.
Mi corazón se detuvo.
Allí estaba él, tan perfecto, dulce con su tez blanca y su cabello castaño, sus facciones eran hermosas, vestía pantalón oscuro y camisa manga larga color gris, le asentaba demasiado bien, resaltaba los músculos perfectos de su cuerpo… me miraba con ojos expectantes, llenos de confusión y a la vez de un alivio que emanaba todo su cuerpo y me albergaba. Sentí como mi corazón volvía a latir lentamente, cada lento latido era acogedor, cálido a su lado; aprecié cada milisegundo, cada segundo…
Observe sus finos labios carmesí y me embargo una ansiedad hacia ellos que no podía controlar del todo. Era mucho qué sentir para esos pocos segundos.
Me volví hacia el extendiendo mis brazos tímidamente, él correspondía a mi intención… Era él, era mi Edward.
- Edward. Oh, Edward – susurré deslizándome entre sus brazos, sobre su ropa podía sentir una gelides atrayente y sus duros brazos.
- ¿Qué ocurre? – preguntó y atisbe en el tono su ansiedad, también, estrechándome contra su duro y frio cuerpo.
- Te necesitaba, te anhelaba como a nada – dije con voz rota, por la emoción y la angustia -. No te apartes más de mí, por favor…
- No temas – susurró tomando mi cara para observarme -, no me alejare de ti, lo juro. Te quiero más que nada, esto solo fue un juego, un insignificante juego. No comprendo como pude aceptar esto, causarte todo este sufrimiento. Perdóname, vida mía.
Sus palabras dieron vuelta por mi cabeza, carecían de sentido para lo que me había pasado hasta ese momento. Había un pasado y no lo recordaba… me sentí mal, culpable por no corresponder a sus recuerdos.
- Perdón – susurré, sumergiéndome en una honda tristeza -. No recuerdo nada, Edward. Solo siento esto por ti, es lo único que tiene un sentido claro en todo esto. Te quiero, perdona por no recordar… - coloco su dedo índice firmemente sobre mis labios silenciándome.
Cerré mis ojos.
- No te disculpes, amor mío. – mi cuerpo se estremeció y mi corazón latió desbocado al contemplar aquellos penetrantes ojos oscuros colmados de comprensión y pasión a su vez -. Lo único que importa es que estamos juntos – dijo, acercándose a mi, rosando mi mejilla con sus tiernos, suaves y fríos labios -, para siempre – susurró en mi oído.
- Para siempre – dije sin aliento.
El contacto de sus labios a mi mejilla y oído me dejo la mente en blanco, perdí la compostura y un fuerte deseo de sus labios carmesí embargo todo mi cuerpo; su rose me hizo sentir una electricidad por todo el cuerpo, creció la ansiedad de besar sus labios y él, como si sintiera igual, correspondió a mis deseos en ese preciso momento.
Aplastó sus labios contra los míos y correspondí a su beso. Mi corazón latía demasiado rápido; su beso era lo más tierno que podía sentir, estaba completa, me sentía feliz y no quería que ese momento acabase nunca. Me amarre a su cuello mientras sus manos se escabullían en mi cabello, aferrándome contra el, deseándome. Su aliento embriagador me derritió por completo, era dulce, cálido y suave como sus labios y me dejaba sin juicio.
No sentía el piso a mis pies, olvide todo, me entregue profundamente a ese beso que lentamente se tornaba más pasional, sentía su dulzor en mi lengua. No podía resistirme a esto. Su beso me devolvía a la vida, él era todo para mí, no existía nada más.
Luego, me aparto delicadamente y me aprecio con sus penetrantes ojos oscuros, derretía lo que quedaba de mí. Sus ojos eran hermosos, una ventana a un mundo especial, carente de maldad y lleno de sincera pasión; tenia la certeza de que él era mi vida, a partir de ese momento. Me sentí desgraciada por no poder recordar mi pasado, ¿Qué me hacia pasado? ¿Por qué no recordaba?
Él me abrazo… me estrecho nuevamente contra su pecho, despacio me llevo hacia el suelo y me acuno. ¿Qué habrá visto en mi rostro, que leyó en mis ojos?
- Por favor, no te sientas mal cariño, no llores; detesto verte así. ¿Qué puedo hacer? – susurró con ansiedad.
Sopese su pregunta con cuidado por un minuto, probablemente, considerando mi situación, pero solamente se me ocurría una petición a pesar de todo, era la única que tenia un sentido primordial.
- Edward, no puedo recordar nada y tengo la impresión de que tampoco me dirás nada. Siento que de alguna manera te estoy defraudando y eso me pone mal –mi voz pareció quebrarse en la ultima palabra-, no me interesa saber sobre mi pasado, cuando estoy a tu lado, eso lo compensa todo. Pero siento que de alguna manera te hago daño, te causo algún dolor al no poder recordar, lo puedo sentir y eso me pone mal.
Entre sus brazos, sentí a Edward inmóvil y subí mi rostro para apreciar su expresión. Estaba allí, hermoso, con la mirada lejana y la mandíbula tensa y el ceño ligeramente fruncido; a pesar de su expresión tan dura y vacilante sentí su belleza punzando mi corazón, haciéndolo latir rápida y ruidosamente. Bajó su mirada y esbozo una media sonrisa y sus ojos se posaron en mí, estudiando mis facciones y me sentí nuevamente sonrojada; sentía como su mirada escrutaba mis ojos, buscando como leerme el pensamiento; su mirada me endulzo el pensamiento, los sentidos…
- El pasado es lo de menos –murmuró, luego esbozo una amplia sonrisa-. No sabes lo hermoso que resultan ser los latidos de tu corazón, es lo más precioso que he podido escuchar… Por otra parte, no te preocupes por mí, estoy bien. Estoy consciente de tus sentimientos y me hace feliz ser correspondido. Te quiero, vida mía.
- ¿Te hago daño, Edward? –pregunté tratando de descifrar en sus ojos la respuesta, era solamente vulnerabilidad, inocencia, pasión. Aguardo unos segundos.
- No, me siento feliz de tenerte a mi lado –murmuró con intensidad-. ¿Por qué pensar en el sufrimiento en este momento? Cariño, soy feliz si tú lo estás. Eres esencial para mí existir.
Quede por unos minutos callada, observándolo, tratando de atisbar un poco de duda en su mirada, pero fue en vano. Hablaba con decisión, se le podía ver en sus ojos inocentes, tan vulnerables de ser leídos en ese momento. No podía dejar de pensar lo hermoso que era él, y que me pertenecía, me lo decía la intensidad de su mirada, de sus palabras, de sus actos…
- Este mundo es indeciso, mira lo que he hecho hace unas horas, me he apartado de ti, pero a pesar de todo creo no arrepentirme, creo que nos ha unido aun mas, ¿no crees? –sonrió por lo bajo, de alguna manera, su comentario se me hizo con gracia, yo no podía recordar nada y solté una sonrisa.
- Estoy de acuerdo –dije, sonriendo-.
. Sí, cuando realmente quieras saber, solamente mira en tu interior, cariño –dijo Edward, con su mirada serena-. Yo estaré contigo de todas maneras. Mientras mas veas, mientras mas observes menos tendrás conocimiento de ello, y mas pronto querrás dejarlo ir.
Pensé en sus palabras, hablaba de una manera que se me hacia sabia. Como si supiera mi reacción al recordar, como si nada tuviera sentido y no fuese tan importante a la final si tenia que dejarlo ir… ¿Por cuánto tiempo mas las cosas tendrán que ser así? No me importaba, era lo de menos. Sus palabras me tranquilizaron, me abrazaron con total sosiego. Si era lo que se proponía debía reconocer que lo había logrado. Y me alegraba. Pero una parte de mi, tenia esa pizca de curiosidad latente, pero era tan escasa, que no le daba importancia, no ahora.
- Gracias por estar conmigo, me sentía perdida sin ti. –murmuré con alivio mirándolo a los ojos-.
- Ya por favor, no volverá a ocurrir –dijo, acariciando mi cabello-. Ahora creo que debemos salir de aquí, ¿no crees? Creo que se avecina una tormenta y deberíamos refugiarnos con los demás
- ¿Con los demás? –pregunté, extrañada. Había olvidado lo demás, a la chica principalmente, luego a la extraña imagen del hombre en mi cabeza…-. Conoces a la “chica misteriosa”, ¿verdad?
Soltó una carcajada y me hizo sentir apenada. Supuse en el momento que se estaba riendo de la manera en que llamé a aquella chica. De repente fue suavizando su sonrisa y mirando con ojos apasionados se acercó aun mas a mí.
- Sí –respondió finalmente-, conozco a Alice. Pero antes de salir quiero hacer algo primero… -hizo un silencio y despacio se fue acercando a mí, sin dejar de mirarme a los ojos, ardiendo.
Se quedo a escasos centímetros de mi rostro, podía sentir su gélido aliento, embriagadoramente dulce, abrasando mis labios; sentí la necesidad de inhalar, pero no pude, su mirada me atrapo y me dejo sin aliento. Mareándome levemente.
Selló el perfecto momento con un tierno beso, pero fue prolongado.
Sobre su regazo, tomó mi cuerpo, aferrándome contra él; mi corazón latía estrepitosamente. Entrelazo sus dedos con mi cabello, y su aliento se abrió paso en mi boca, dejándome aturdida por su exquisitez. Era tan perfecto. Dándose cuenta de mi atolondramiento a aquel beso ligeramente apasionado, dejo mis labios libres y tome una bocanada de aire, pero no terminó. Se deslizo delineando un lado de mi mandíbula hasta llegar a mi cuello, besando tiernamente… al cabo de unos segundos, me aparto delicadamente.
- Es hora de irnos –susurró dulcemente a mi oído-.
Atontada por su acto, tuve que dejar pasar un minuto antes de poder contestar y sentirme preparada para levantarme… aquella sensación era magnifica, me sentía completa en todos los sentidos. Él me hacía sentir verdaderamente amada, diría con convicción que nuestro amor es totalmente puro. Nada podría asemejarse a él. Nunca mas podría separarme de Edward, no tendría la voluntad ni las ganas y él tampoco, lo tenía claro.
- Vamos –dije, levantándome de su regazo pero él rápidamente se levanto y me trajo junto a el con agilidad, como si no pesara en absoluto-.
- Esto es un sueño, vida mía, espero nunca despertar. Te tengo aquí, a mi lado. Incluso si despertase, te traería conmigo a hasta los confines de la tierra y más allá –repuso, con absoluta sinceridad en sus ojos-.
- Nunca me apartaría de ti, Edward –susurré-.
- Juntos para siempre –esbozo media sonrisa y me derretí ante él, nuevamente con mi corazón latiendo rápido-.
- Para siempre –susurré, abrazándome contra él, lo amaba, realmente lo amaba. Me aferró con fuerza.
“Te amo”… nos dijimos mutuamente, fundiéndonos en un beso eterno.
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Luna Nueva
Eclipse










wooo... que linda *o* que apasionados!! Lindo trabajo ^^
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